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Empresas

Su empresa tiene más riesgos de los que tiene asegurados

Revisamos la operación completa —no las pólizas que ya tiene— para encontrar qué puede detenerla, qué la expone frente a terceros y qué le exigen sus contratos. Con ese diagnóstico estructuramos el programa y llevamos cada cobertura a la aseguradora que mejor responde por ella.

Qué revisa el diagnóstico

Doce frentes, y ninguno se mira por separado

Un programa se diseña sobre la operación real, no sobre un catálogo de productos. Esto es lo que contrastamos antes de proponer nada.

  • Operación del negocio

    Un incendio o una avería mayor detiene la producción. Reponer el equipo es una parte; lo que se deja de facturar mientras tanto es la otra.

  • Responsabilidad civil

    Un tercero resulta afectado por su operación y reclama. Responde por el daño y por el costo de defenderse, que rara vez es menor.

  • Contratos

    Buena parte de los contratos y licitaciones exigen pólizas específicas con límites y vigencias determinadas. Sin ellas no se firma.

  • Empleados

    Accidentes e incapacidades tienen costo directo. Los beneficios voluntarios, además, deciden quién se queda en la compañía.

  • Infraestructura

    Sedes, plantas y redes. Lo que cuesta reponerlas y, sobre todo, cuánto tiempo toma volver a operar.

  • Activos

    Maquinaria, inventario y equipo especializado, que suele estar asegurado por su valor de compra y no por lo que cuesta reemplazarlo hoy.

  • Riesgos financieros

    Manejo de fondos, fraude interno e incumplimiento de terceros con los que se opera.

  • Riesgos patrimoniales

    Lo que protege el patrimonio de la compañía y la responsabilidad personal de quienes la administran.

  • Transporte

    Mercancía en tránsito, propia o de terceros, dentro y fuera del país.

  • Cumplimiento

    Exigencias de reguladores, clientes y procesos de contratación que se verifican con pólizas vigentes.

  • Ciberseguridad

    Cifran sus sistemas y la operación se detiene. Además responde por los datos de terceros que custodiaba.

  • Salud ocupacional

    Las obligaciones frente al personal y las coberturas que las respaldan.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan las empresas

Las dudas que aparecen antes de decidir, no después.

  • Ya tenemos pólizas. ¿Qué revisaría alguien que no hayamos revisado nosotros?

    Casi nunca falla una póliza por separado — eso suele estar bien. Falla cómo se comportan juntas. Se contratan en momentos distintos, con aseguradoras distintas y con criterios distintos, y entre una y otra quedan zonas grises: quién responde por un daño que toca dos coberturas, o qué pasa cuando el límite de una se agota antes de que entre la siguiente. Eso solo aparece mirando el conjunto.

  • Los límites los fijamos hace años y nunca hemos tenido un siniestro. ¿Hay que tocarlos?

    El límite no envejece solo: envejece frente a la empresa. Si en cinco años creció la facturación, la nómina, la maquinaria o el número de sedes, el mismo límite cubre una proporción menor de lo que hoy costaría reponer. No haber tenido siniestros no dice que el límite alcance — dice que no se ha probado.

  • Si la operación se detiene un mes, ¿el seguro paga lo que dejamos de facturar?

    Solo si se contrató ese amparo, y con un periodo de indemnización que alcance. Es de los vacíos más caros: la póliza repone la máquina, pero el negocio no vive de la máquina, vive de facturar. Reponer puede tomar meses, y es ahí donde se decide si la empresa aguanta.

  • Nuestros contratos exigen pólizas y las tenemos. ¿Con eso basta?

    Tenerlas y que sirvan son cosas distintas. Un contrato suele exigir un amparo concreto, un límite mínimo y una vigencia que cubra todo el plazo, a veces incluso después de la entrega. Una póliza vigente que falle en cualquiera de esas tres condiciones no protege del incumplimiento.

  • Si el daño lo causa un contratista nuestro, ¿responde él o respondemos nosotros?

    Con frecuencia responden ambos, y quien reclama va contra el que ve más solvente. Por eso importa qué se les exige a los contratistas, si esas pólizas existen de verdad y si el límite alcanza para el daño que podrían causar.